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Publicado September 4, 2018

Cómo me cambió mi año au Pair

Por Kim Walk

Cuando subí al avión que me llevaría desde Hamburgo a Nueva York, el que sería mi nuevo hogar durante los siguientes 13 meses, sabía que no regresaría siendo la misma persona. Sabía que cambiaría y me desarrollaría personalmente: cualquier au pair, quien quiera ser au pair y los amigos de cualquier au pair lo saben. Lo que nunca hubiese imaginado es que ser au pair tan sólo durante 13 meses cambiaría radicalmente mi forma de pensar, de sentir y de vivir.

 

Cada vez que le preguntas a alguien “¿Por qué te hiciste au pair?”, por lo general la respuesta es “Me encantan los niños, quería viajar, mejorar mi inglés, etc.”. En mi caso, aunque me encantan los niños y obviamente quería viajar, la principal razón por la que quería ser au pair es que sabía que no quería ir a la universidad en ese momento y necesitaba cubrir el año que tenía por delante, a ser posible, viajando. Sin embargo, un año trabajando y viajando en Australia o en otro lugar era muy caro, y la idea de ser au pair ha estado rondando en mi cabeza desde que tenía 12 años. Entonces pensé “¿Por qué no? Inscribidme”.

 

Debo admitir que al principio no estaba tan entusiasmada. Pensaba “bueno, viajaré, con suerte encontraré a una familia agradable, ¡será divertido!”. El VERDADERO entusiasmo llegó unas semanas más tarde, cuando encontré a mi familia anfitriona de la manera más inusual. Dejadme deciros que el universo QUERÍA que estuviésemos juntos. El miércoles intercambiamos el primer correo electrónico y el domingo hicimos match. Encontrar a esta maravillosa familia anfitriona hizo que mi entusiasmo se disparara. Todos mis amigos pueden dar testimonio de esto. Seguramente mencionarían la cantidad de veces que les enseñé fotos de mis padres anfitriones y de su precioso bebé. De repente estaba realmente emocionada porque pasaría el siguiente año con unas personas increíbles, con quienes comparto las mismas creencias y valores, que viven en una ciudad sorprendente con el bebé más bonito, y lo que es más importante, que aprecian la buena comida y comen tanto como yo.

 

Mucha gente me ha preguntado por qué elegí Cultural Care. Puedo decir que porque todo transcurrió con fluidez y sin problemas, desde la reunión informativa hasta la solicitud. Ellos estaban realmente comprometidos, y yo sentí que estuve muy bien informada durante todo el proceso. No tuve ningún problema en todo el año que pasé como au pair con Cultural Care.

 

Como au pair, acabarás hablando un inglés excelente y serás más independiente y mucho más maduro. Todo eso ocurre cuando te mudas a un país extranjero sin tu familia y amigos.

 

Au pair en el Puente colgante de San Diego
Puente colgante de San Diego, Photo credit: @shadesofkim

 

Al no tener a mi madre cerca y tener que hacer cosas de adultos como abrir una cuenta en el banco, administrar todo mi dinero, pagar impuestos, planificar vacaciones, decidir cosas sin preguntarle a mi madre qué haría ella; me volví más independiente, madura, segura, y mejoré mi inglés. Lo más difícil para mí durante mi año au pair, fue cuando me hice un piercing y el agujero se infectó tanto que tuve que ver a dos médicos diferentes. Me enviaron directamente a la sala de emergencias, donde los doctores me lo tuvieron que quitar cortándolo (dato curioso: era mi cumpleaños) y tuve que lidiar con todo el papeleo y las llamadas telefónicas a la compañía de seguros, sin mencionar la factura de 2.000 dólares del hospital. Todo eso me estresó mucho. No hace falta decir que lloré como nunca. Por suerte, ahora mi oreja luce normal, la cuenta del hospital la cubrió el seguro y yo sólo tuve que pagar $50 (para celebrarlo, compré billetes para Hawaii), y ahora tengo una buena historia para contar en las fiestas. Toda esa experiencia me enseñó mucho acerca de concentrarse en lo bueno, mantenerse fuerte mentalmente, levantarse y hacer lo que hay que hacer, y escuchar a tu madre cuando dice “no deberías volver a hacerte un piercing”. Esa fue sólo una de las muchas experiencias que me enseñaron cosas sobre mí misma en Estados Unidos.

 

Sin embargo, lo que realmente me cambió no fue la fascinante experiencia de este gran salto hacia la independencia y el sueño hecho realidad de viajar sin parar: fue la gente que conocí por el camino. En Alemania, vivo en la misma ciudad pequeña en que nací, rodeada de las personas que conozco desde hace años. Cada persona a la que le permites entrar en tu vida, te cambiará. Además de lo maravillosamente bien que me crió mi gente en Alemania, mis amigos y mi familia en Estados Unidos contribuyeron en que me convirtiera en la persona que quiero ser, con sus historias, abrazos y personalidades.

 

Fiesta au pair
Fiesta au pair, Photo credit: @shadesofkim

 

Quiero ser tan trabajadora y valiente como mi madre anfitriona, Rachel, que a veces pasa 15 horas al día frente a su escritorio, trabajando para una organización nacional de protección de animales de granja sin fines de lucro. Ella lo da todo para hacer el bien en el mundo, al tiempo que se encarga de cada cosa en la familia y lidia con un problema cada 2 minutos.

 

Quiero tener tanta determinación como Suzanne, que se propuso (y lo logró) perder 30 kilos en 6 meses. El dato divertido: lloré en una fiesta porque estaba muy orgullosa de ella.

 

Au pairs en San Diego
San Diego con Suzanne, Photo credit: @shadesofkim

 

Quiero querer tanto a las personas como Sarai. Quiero estar tan segura de mí misma como Belinda. Quiero vivir cada día como si fuera el último, como hace Mona.

 

Quiero ser un rayo de sol como Lara y Caro, que nunca dejaron de hacerme reír.  Cuando cojo mi teléfono, siempre enseño a la gente sus cuentas de Instagram diciendo “¿ a qué son las mejores?

 

Quiero ser tan sincera y motivadora conmigo misma como Lynne, que es (y siempre será) una de mis mejores amigas. Ella está ahí para mí y para alegrarme siempre (Sé que estás leyendo esto. Te quiero)

Death Valley con Lynne, Nathalie y Lukas
Death Valley con Lynne, Nathalie y Lukas, Photo credit: @shadesofkim

 

Quiero ser tan aventurera como Jessica, que a los 35 años se fue sola a Tailandia unos meses y luego siguió viajando por el mundo, viviendo su mejor vida. Hemos ido a México, Hawái y Sicilia juntas, y la pregunta nunca es cuándo nos veremos otra vez sino dónde.

 

Durante mis 13 meses en Estados Unidos, estas fueron las personas que me ayudaron a convertirme en la persona que quería ser. Y aún siguen ayudando hoy en día.

 

Gracias a mi año como au pair, soy mejor amiga, más productiva, menos procrastinadora, más cariñosa, más positiva, más espontánea, tomo mejores decisiones, soy más madura, determinada, alguien que no tiene miedo, una persona segura. Resumiendo, soy una major versión de mi misma.

Kim Walk
Kim Walk

Soy Kim, 20 años, alemán estudiando en los Países Bajos, ex-au pair, soy muy divertido (no todos mis amigos están de acuerdo), siempre llego tarde (aunque la espera siempre merece la pena), amante de la pizza, experto en sarcasmo, ironía y chistes malos. Probablemente esté reservando algún vuelo mientras tú lees esto.

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