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Publicado November 11, 2019

No hay lugar como el hogar

El hogar no es un lugar, es un sentimiento.

Por Malene Møller Madsen

Es curioso cómo he vuelto a Estados Unidos dos veces desde 2017 y todavía me las arreglo para emocionarme tanto que siento miles de emociones a la vez. Soy consciente de que no todos viven la misma experiencia al regresar, pero para muchos de nosotros, todavía hay muchas emociones y recuerdos que surgirán y te llevarán de regreso a donde todo empezó.

 

Todavía siento ansiedad cuando el avión está a punto de aterrizar en mi segunda casa. Miro por la ventanilla y veo los edificios altos del centro. Veo el Amway Center y entonces veo que llueve como siempre en Florida. Desciendo del avión e, inmediatamente, siento el aire cálido pero húmedo de Florida, y entonces empiezo a sonreír como una loca: mentiría si dijera que no se me saltan las lágrimas. Bueno, lágrimas no… para ser honesta, son ríos. De cualquier forma, ¡por fin estoy en casa! Vuelves a los hábitos que tenías, al menos yo lo hago. Mis gafas de sol vuelven a sentarse en mi cabello, mi botella de agua me acompañará adonde vaya, y el único sonido que escucharé al caminar es el sonido de mis cholas golpeando contra mi talón. Moverte en una ciudad mejor de lo que lo haces cuando conoces la pequeña ciudad de la que vienes es una sensación muy extraña. Conozco todas las carreteras secundarias, cada salida de la autopista (está bien, tal vez exagero un poco), y sé que el hecho de que llueva cuando me levanto no significa que lloverá todo el día. Me río cuando las personas hablan de palmeras si menciono Florida, porque los únicos árboles en los que pienso son los pinos.

 

Ya basta de mí gritando sobre árboles y cholas. Es hora de hablar sobre lo que sientes cuando vuelves a reunirte con tu familia anfitriona, porque podría ser lo que más eches de menos, aunque eso también sea lo que más haya cambiado. Los niños habrán crecido y podrían haber dejado de sentir lo que sentían por ti al finalizar tu año au pair, y tal vez no recuerden qué solías hacer con ellos. Es posible que hayan olvidado las canciones que cantaban en el carro, las comidas que solías prepararles y todos los recuerdos divertidos que compartieron alguna vez. Eso no significa que no te recuerden. Si deseas regresar, también deseas generar recuerdos nuevos y ver cómo los niños han crecido. Sin dudas, tus padres anfitriones te recordarán a ti y todo lo que has hecho por ellos.

No hay lugar como el hogar

No es solo el acento de todos los que hablan inglés, ni las personas preguntándote “¿cómo estás?” dondequiera que vayas, la corta distancia hasta The Cheesecake Factory, el olor a pantalla solar y la corrida diaria cada mañana a Starbucks. Lo que más extrañé es la persona que era, esa en la que me convertí mientras viví en Florida. Crecí como persona: me volví segura, extrovertida, complaciente con personas y cosas nuevas, pero lo más importante, me convertí en alguien que me agradaba. Me convertí en alguien que nunca supe que podía ser, y vi facetas nuevas de mí misma que nunca pensé que tenía.

 

Me convertí en alguien paciente y quizás también un poco temeraria, alguien que salió de su propia zona de confort, pero valió la pena, porque cuando me miro ahora, me siento orgullosa, segura, y puedes estar seguro de que se lo diré a todos aquellos con quienes me cruce en el camino: que he vivido en Estados Unidos, que tengo una familia americana, que crecí más que la mayoría de las personas y que tuve una oportunidad que pocos tienen. Amar y ser amado por personas que están tan lejos es un privilegio, ¡y en tan solo un año, esos otros se convierten en una parte importante de tu vida!

No hay lugar como el hogar

Entonces, lo que en realidad trato de decir es: disfruta cada momento como au pair, aprecia cada recuerdo y nunca olvides a donde perteneces. Ah, y recuerda lo afortunado que eres de tener algo que hace que decir “adiós” sea tan difícil, pero a la vez hace que las palabras “bienvenido otra vez” sean significativas.


Hola, soy Malene, de Dinamarca. Fui au pair en Orlando, Florida, entre el 2016 y el 2017. Allí pasé el tiempo de mi vida. Tengo muchos recuerdos de mi año como au pair que atesoraré por el resto de mi vida. En la actualidad, estudio Comunicación de Negocios Internacionales en Dinamarca.

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